sábado, 31 de mayo de 2014

Secretos verdaderos: Masonería en Argentina

La Masonería constituye uno de los grandes misterios jamás contados. En los últimos años, empujados por la tecnología y los medios, los masones comenzaron a mostrarse al mundo. Las políticas en materia de comunicación externa han cambiado radicalmente, a la par del replanteo de sus objetivos iniciales. Ahora, las puertas de las sociedades secretas comienzan a abrirse. 
Por Federico Abuaf

Ver nota aquí:
Los Inrockuptibles: Masonería en Argentina.


La ciencia, la cultura y la política han tenido entre sus nombres más destacados a personas que dejaron una profunda impronta espiritual e intelectual en la historia moderna universal. Regidos por principios vinculados al desarrollo individual de la conciencia aportaron su cosmovisión y trascendieron en todos los planos posibles, favoreciendo así el progreso del pensamiento y de las ideas. Mariano Moreno, José Hernández y José Ingenieros así como Simón Bolívar, Beethoven, Isaac Asimov, Phil Collins o Peter Sellers son solo algunos de los hombres que figuran entre los masones ilustres de los últimos cuatro siglos.

También pertenecieron a logias masónicas figuras execrables como las de Emilio Massera y Augusto Pinochet, quienes, según cuentan fuentes anónimas, fueron expulsados para siempre de sus logias por violar los principios de no agresión a otros hermanos. Por estas razones divergentes, la Masonería se torna un tema muy complejo de abordar, compuesto por múltiples ópticas y dispares perspectivas.

“No existen los masones ni la Masonería como tales. Lo que sí existe es una cantidad de instituciones masónicas. Algunas siguiendo más ajustadamente los principios tradicionales y otras, como decimos nosotros, que están más cerca del mundo profano. Solamente en Argentina trabajan entre doce y quince logias masónicas con diferentes nombres”, detalla el doctor Antonio Las Heras, destacado masón de grado 33, el más alto dentro del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Su origen es discutible pero muchos historiadores fechan el comienzo de la Masonería moderna hacia principios del siglo XVIII. El germen de estos movimientos se basó en la figura de los constructores del Medioevo que, organizados en gremios, comenzaron a desarrollar actividades de iniciación e interpretación de los símbolos.

Al presentarse como una organización secreta y cerrada, la opinión pública ha llegado a inventar las más disparatadas historias sobre conspiraciones, sectas y otro cúmulo de difamaciones incomprobables. Pero esto no sorprende si entendemos que, en estos casos, el miedo a lo desconocido se ha impuesto como la guía de aquellos que no desean ver más allá de lo evidente. Por eso, al alejarse de los medios de comunicación y nunca negar o confirmar las diversas versiones que existen sobre las actividades que desarrolla la Masonería, se han llegado a establecer en el imaginario colectivo una serie de lugares comunes que consiguieron desprestigiar a las distintas logias. Dictaduras como las de Videla, Franco, Hitler y Mussolini persiguieron a la Masonería en diferentes momentos de la historia. Otros grupos de poder más seculares, como la Iglesia, también han tenido una relación muy pujante con las instituciones masónicas debido a que estas siempre contradijeron sus valores. 

“Las logias siempre buscaron hacer frente al fanatismo y la ignorancia. Eso produjo que se nos prohibiera en distintos lugares del mundo”, cuenta un masón que prefiere mantenerse en el anonimato. Estas constantes persecuciones al progreso, al iluminismo y a otros aspectos de carácter misterioso explican las razones que llevaron a las potencias masónicas a operar de manera secreta durante tanto tiempo. Sin embargo, en la actualidad, estas disputas han mermado y algunos sectores de la Masonería se han adaptado a los nuevos paradigmas de la contemporaneidad, motivo por el cual eligen abrirse al mundo de manera discreta y sin develar ningún secreto.

En los últimos años, algunas logias, tanto en la Argentina como en otros países, decidieron abrir las puertas de sus templos a la comunidad y mostrar detalles de sus ritos iniciáticos, los cuales resultaban mayormente desconocidos hasta el momento. Documentales en Discovery y History Channel, videos en YouTube, notas en distintos medios gráficos, blogs, páginas en Internet y otros canales de difusión exponen a maestros de distintos orientes al revelar facetas antes desconocidas por los profanos.

Si bien existe material bastante serio (generalmente, los propios masones exponiendo sus ideas en conferencias o entrevistas radiales), también es cierto que circulan por la red infundados y tendenciosos videos de bajísimo presupuesto en tono conspirativo y catastrófico. Un punto medio entre estos extremos son los especiales como La sociedad más secreta del mundo o Masonería: secta de poder, ambos producidos por National Geographic, que buscan –a través de representaciones cargadas de un halo de misterio clase B–, recrear los rituales de iniciación que hace cualquier masón. Algunas de estas escenas reproducen la teatralización del mito de Hiram Abif correspondiente a la ceremonia del tercer grado. Otros muestran tenidas fúnebres reales que tienen como objetivo recordar a los hermanos fallecidos. En ellas, masones de la Gran Logia Argentina arrojan miel, leche y vino sobre un ataúd, elementos que simbolizan la niñez, la adultez y la vejez.

“En muchos casos, el progreso tecnológico y la difusión ha beneficiado a la Masonería pero, en otros, la ha perjudicado”, observa Mauricio Javier Campos, miembro del Centro Argentino de Estudios Masónicos. Campos es además un historiador especializado en la Masonería nacional y un respetado investigador.

Sin dudas, esta era de la hiperinformación ha modificado la manera en que las instituciones masónicas dialogan con la sociedad. Gracias a esta situación es posible conocer con mayor precisión no solo las ideas y actividades que las logias pregonan sino también los objetivos que persiguen como organización iniciática, filantrópica, filosófica y progresista.

“Lo que veo en las solicitudes que recibimos día a día es una búsqueda más acuciante por la igualdad entre el hombre y la mujer”, explica Luis Acebal, miembro delegado de la Orden Masónica Mixta Internacional El Derecho Humano.

Sin ánimos de polemizar ni de fomentar un debate inconducente, es necesario señalar que este viraje en las políticas de comunicación interna (secreta) y externa provoca diferencias entre las distintas organizaciones masónicas. Algunas logias creen que sigue siendo importante conservar una posición de sigilo, ambigüedad y resguardo, mientras que otras entienden que resulta fundamental expandirse para que cada vez haya más masones en todo el planeta. En este punto, también resulta importante resaltar que los conocimientos vivenciales y los verdaderos secretos de la Masonería solo pueden conocerse puertas adentro y convirtiéndose en un iniciado.

Roger Dachez, presidente del Institut Maçonnique de Francia, médico e historiador, evalúa estas diferencias de manera equilibrada y precisa en su libro El Gran Arquitecto del Universo en la Masonería Tradicional Francesa: “Mi sueño es que todos los francmasones puedan construir el Centro de Unión, no porque sean similares en todos los aspectos –no lo son, por supuesto–, sino precisamente porque todos son imperfectos seres humanos compartiendo una naturaleza (la humanidad) y un sentimiento (la esperanza)”.

Existen dos grandes tendencias dentro de la Masonería que responden a postulados que las distinguen entre sí. Una está asociada al Rito Escocés Antiguo y Aceptado (Masonería anglosajona dogmática), y la otra pertenece al Rito Francés. El primero exige, a aquellos que quieran ingresar a la logia, la creencia en un dios revelado o en un ser supremo (generalmente asociado a la figura del Gran Arquitecto del Universo o GADU), un juramento sobre La Ley Sagrada (suele utilizarse como documento a la Biblia) y es mayormente masculina, aunque pueden encontrarse potencias mixtas o femeninas no regulares. El segundo, en cambio, se declara abiertamente adogmático y es por eso que acepta entre sus iniciados a personas ateas, incluso agnósticas. El Rito Francés utiliza la constitución de cada logia en particular como documento rector para sus juramentos. Las instituciones que responden a este rito, como Le Droit Humain, han eliminado la imagen del GADU por considerarla confusa y ambigua en términos de interpretación (sic).

“Pienso que es una figura alegórica y que cada uno la puede identificar con sus creencias particulares. Muchos la asocian con la de un Dios creador. Pero, en mi caso, la asocio al progreso humano”, se explaya Campos. Ambas tendencias dentro de la Masonería coinciden en dos requisitos básicos: ser un hombre libre pensador y de buenas costumbres. Los dos ritos persiguen objetivos muy similares vinculados al desarrollo individual de la conciencia en pos de la verdad y trabajan a través de la razón.

Todas las logias coinciden en que cualquier posicionamiento de tipo político, ideológico o filosófico que pueda tomarse de manera institucional solo puede ser llevado a cabo a través de los hombres que los integran. Todos sus miembros afirman que la Masonería no se expresa de manera corporativa.

El Gran Oriente Federal Argentino (sic), La Gran Logia Simbólica Femenina, La Orden Masónica Mixta Internacional del Derecho Humano o La Gran Logia Simbólica Argentina son algunas de las órdenes iniciáticas que trabajan a nivel local. La Gran Logia de Libres y Aceptados Masones es actualmente la que mayor membresía tiene (entre seis y siete mil miembros activos) y la que más estado público ha tomado. Desde la administración de Jorge Ángel Clavero (elegido para este cargo en 2008 y reelecto en 2011) se ha implementado una renovadora política de comunicación externa que se ha propuesto dialogar abiertamente con los medios masivos de comunicación y con todos aquellos que deseen conocer cómo es por dentro el histórico Palacio Cangallo ubicado en la calle Perón al 1200, como así también las actividades que allí se llevan a cabo.

Cualquiera que cumpla con los requisitos básicos puede llenar un formulario y, si pasa las instancias de aprobación, que consisten en una serie de entrevistas específicas, acceder a la primera instancia de iniciación. Por supuesto, este posicionamiento ha sido duramente criticado por otras órdenes por considerarlo excesivamente abierto y contrario al verdadero trabajo de búsqueda personal que supone la Masonería.

Otro masón que prefiere no revelar su identidad observa que a nivel global, la repercusión e incidencia que tiene la Masonería sobre cuestiones sociopolíticas o culturales es minoritaria. “Pienso que perdió espacios que fueron ocupados por las ONG y que es muy probable que siga perdiéndolos”, completa. Desde la vereda de enfrente, Acebal concluye: “Los seres humanos tenemos un enorme futuro en tanto la búsqueda de la trascendencia no esté perdida y mientras podamos salir de este sistema infernal de consumo y acumulación de objetos, títulos e insignias en el que nos vamos olvidando de la realización personal. El día que el mundo se incline definitivamente por esos valores habrá menos futuro. Pero siempre va a haber logias porque van a existir hombres y mujeres pensantes con un gran afán de progreso y cambio".